Cómo combatir el cambio climático con la rehabilitación de edificios y reducir tu factura de la luz

Descubre cómo reducir la factura de la luz y ayudar a mejorar el consumo energético a la vez que ahorras. 

Coches, aviones, industria… y también edificios y viviendas suponen algunos de los elementos que más emisiones producen en el día a día. De hecho, de acuerdo a los datos de la Unión Europea, el 40% del consumo energético en el continente procede de edificios y un tercio de las emisiones de CO2 (35%) son arrojadas por los mismos.

Tras la pasada cumbre, uno de los objetivos que se plantearon fue la rehabilitación de edificios y viviendas a fin de mejorar las cifras de emisiones y contaminación en todo el continente. La cuestión es: ¿Cómo reducir el cambio climático y su impacto a través de la modernización de las estructuras edificadas en las ciudades de Europa?

¿Qué es la rehabilitación energética de edificios y cómo ayuda a frenar el cambio climático?

Rehabilitar un edificio consiste en modernizar los materiales y parte de la estructura con la que fue construido a fin de mejorar su estado y reducir su consumo energético y sus emisiones.

La mayor parte de las infraestructuras en España acumulan una antigüedad de 40 años. En Cataluña, el 80% de las edificaciones son anteriores a 1980. En la actualidad, la normativa de construcción es más estricta en esta materia. No obstante, se plantea una problemática en cuanto a las construcciones antiguas que no contemplan los estándares de calidad energética que se emplean. El 99% sufren pérdidas o ganancias excesivas de calor motivadas por la ineficiencia energética.

El principal indicador que tenemos sobre la eficiencia de un edificio es el certificado energético. Se trata de un informe emitido tras un estudio (necesariamente realizado por profesionales) que evalúa la infraestructura y cuya nota oscila entre la valoración A (la más alta) y la G (la más baja). Una vivienda de tipo A es un 90% más eficiente que las estructuras con menor nota. Suponen un gasto de 56 Kv/hora mientras que el resto de valoraciones alcanzan los 516 Kv/hora. La mayoría de las construcciones del país poseen valoraciones que van de la D hasta la G. La normativa actual exige que todas las infraestructuras posean el certificado de tipo A.

¿Cuáles son los métodos para rehabilitar edificios?

El aislamiento térmico de la superficie de la construcción es el principal recurso empleados para rehabilitar edificios. Permite mantener la temperatura interior y reducir las necesidades energéticas hasta un 60%. Si a este revestimiento se le incluye los sistemas SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) este porcentaje alcanza el 75%. Este sistema reviste y protege la estructura exterior e interior del edificio, incluyendo ventanas aislantes e incluso las construcciones enterradas del mismo.

Las cubiertas ajardinadas también se posicionan como complemento del SATE.  Incluir vegetación aísla los gases contaminantes y nocivos, mejora las condiciones térmicas del edificio al reducir la temperatura de la construcción en verano, regulan el drenaje de aguas pluviales y reducen las emisiones de CO2. Esta medida, no solo supone la rehabilitación del edificio, sino que aumenta las zonas verdes de las urbes mejorando la calidad del aire y las emisiones contaminantes al mismo tiempo que impermeabiliza el edificio y le aporta una cobertura acústica frente a ruidos del exterior.

En cuanto a la industria, comienzan a emplearse laminas impermeables, especialmente diseñadas para la actividad de las naves industriales, que recubren la estructura y reducen las emisiones de NOx, procedentes de los motores Diesel. Funcionan con la ayuda de la luz solar y eliminan los residuos a través del agua de la lluvia. Son los proyectos industriales los que más están incorporando estas medidas ante la normativa europea. Se calcula, que incluir estos revestimientos en las infraestructuras reduciría anualmente la emisión de NOx equivalente a 500 vehículos.

Todas estas medidas se posicionan como las mejores opciones para dar respuesta a una de las preguntas más formuladas a lo largo de la última década: ¿Cómo prevenir el cambio climático? Tras la última cumbre, la fundación La Casa Que Ahorra ha presentado la propuesta del Pasaporte Energético al Ministerio para Transición Ecológica y al de Fomento a fin de ayudar a buscar vías que reduzcan las emisiones contaminantes de los edificios.

Pero, a nivel individual, ¿qué puede hacer cada ciudadano desde su vivienda para colaborar en le ahorro energético?

¿Por qué la factura de la luz es tan cara?

En España existen diferentes formas de calcular el precio de la factura de la luz y hay variedad de ofertas. A nivel mayorista, las empresas energéticas lanzan sus ofertas para cada una de las horas del día. Estas ofertas se cruzan con la demanda de los consumidores generando un proceso denominado casación regulado por la compañía OMIE.

Durante el proceso, se gestionan las ofertas desde la más barata a la más cara y es el precio de la última oferta tasada la que marca el precio marginal de la energía, es decir, la cuantía a pagar por todas las distribuidoras y consumidores.

Hay factores que provocan la variación de los precios del mercado. El principal de ellos es la demanda que cuanto más elevada más se encarecen los precios, especialmente en verano e invierno. No obstante, hay otros factores que abaratan el precio de la energía como son los costes de producción de la misma. Nucleares y renovables presentan las costes más baratas y son las centrales de gas y carbón las que deben cubrir más gastos de producción encareciendo el precio de la luz.

Hay veces en las que los gastos de producción se reducen y bajan los precios. Estos momentos coinciden con condiciones meteorológicas como son las ventiscas y los periodos de lluvia, permitiendo que las hidráulicas y eólicas cubran la mayor parte de la demanda energética.

El último de los factores que encarece el precio son las emisiones de CO2. Los derechos de emisión se han encarecido en el último año y en este sentido, la rehabilitación energética de la industria sería un gran aliado de cara a rebajar los precios.

¿Cómo ahorrar en la factura de la luz? 

Los precios del mercado libre y la multitud de ofertas y tarifas de las energéticas comparten sector con lo precios oficiales marcados por el gobierno a través del PVPC. La diferencia principal entre uno y otro es quién estipula ese precio.

Actualmente, un 62% de consumidores se ajustan al precio de las energéticas y un 38% a los precios oficiales. Las tarifas oficiales ofrecen dos variedades: con discriminación horaria, en la que a ciertas horas del día el consumo es más barato y puede suponer hasta un ahorro de 100 euros anuales (626 €/año de media) o sin discriminación horaria con un precio fijo y que alcanza aproximadamente los 739 €/año.

De entre las tarifas de las energéticas preponderan tres tipos de entre las diferentes variedades.

  • La Tarifa Feliz ofrece 50 horas al mes o dos horas al día donde el consumo es más barato (810€/año) y que se ha encarecido un 1% en el último año.
  • La Tarifa Nocturna proporciona una franja durante la noche de consumo más barato. En invierno de 22:00 a 12:00 y en verano de 23:00 a 13:00. Esta tarifa se ha encarecido un 10% en el último año.
  • La Tarifa Plana similar al precio oficial sin discriminación horaria aunque en este caso se ha encarecido un 31% en el último año.

Conociendo la oferta y variedad de precios toca responder a la pregunta más importante para los consumidores: ¿Cómo bajar la factura de la luz?

Entre los métodos más repetidos se encuentra el habitual “ajustar la potencia a tu consumo personal”. Se trata de contratar la potencia justa y necesaria para tu consumo diario. Eso sí, eso supondría reducir el número de dispositivos eléctricos que puedes conectar de manera simultanea.

Emplear dispositivos de bajo consumo (Televisores y electrodomésticos) que comienzan a extenderse en el mercado y que ofrecen resultados tan competentes como el resto de productos. Utilizar regletas con interruptor que puedas apagar cuando no utilices. Los dispositivos electrónicos consumen aunque no los estés utilizando y puede verse reflejado en la factura de la luz. En este sentido, instalar enchufes que puedan desconectarse o enchufes inteligentes por WiFi que ofrecen la posibilidad de regular el consumo de cada uno (y de los aparatos enchufados) y desconectarlos desde cualquier parte a través de internet.

El uso racional de electrodomésticos se reflejará a la larga en la factura de la luz, como es el caso de apagar el horno y aprovechar el calor residual para acabar de cocinar. Descongelar alimentos en la nevera hará que la temperatura media del frigoríficos descienda y no sea necesaria tanta energía para hacerlo.

En cualquier caso, cómo ayudar al cambio climático y cómo optimizar la factura de la luz son dos preguntas que van de la mano y permitirán, no solo el ahorro familiar e individual sino también hacer de este mundo uno un poco más sano.