La limitación del precio del alquiler: una medida que acaba pagando el ciudadano de a pie de calle

Existen soluciones más coherentes y comprometidas con el largo plazo que la limitación del precio del alquiler

La intervención en el Congreso del ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana José Luis Ábalos sirvió para que el alto cargo del Gobierno anticipase planes de regulación del mercado del alquiler. También sirvió para que se identificase el cuándo (antes de verano) y el porqué de esta medida “oportuna, ponderada, tasada y proporcional”. Como siempre, toda medida requiere una revisión profunda antes de sacar los dientes. ¿Cómo puede afectar al ciudadano la limitación del precio del alquiler?

Estas declaraciones se producen menos de una semana después de la apertura del expediente sancionador contra Idealista por parte de la CNMC por, presuntamente, alterar al alza los precios. Un contexto propicio para que los portavoces autorizados decidan emprender medidas.

Entorno de crecimiento de los precios

Atendemos a los datos obtenidos del portal inmobiliario Idealista, a las cifras que recoge el Banco de España y fuentes expertas en el sector. Podemos comprobar cómo la escalada de precios ha venido siendo una constante en el último lustro. En datos concretos, la tasa de esfuerzo de ciudades como Madrid o Barcelona se sitúan en un 40% y en un 44% respectivamente. Se suman ciudades como Sevilla (32%) y Bilbao (33%), entre otras, que superan el tope recomendado del 30%. Visto así, pudiese parecer que la realidad a la que se enfrentan los ciudadanos es la de unos precios inabarcables.

Fuente: idealista

No obstante, cabe preguntarse si la limitación del precio del alquiler como la que propone el ministro Ábalos es una solución en sí. Esta medida podría acrecentar la situación que soporta el ecosistema de propietarios e inquilinos. Máxime en un momento en el que la subida de precios comenzaba a dar síntomas de agotamiento.

El espejo en que nos miramos

Durante las últimas semanas, el ejemplo de Berlín ha estado en el punto de mira de detractores y partidarios de la regulación estamental de un mercado como el alquiler. Cabe destacar que la capital alemana no es la única que se ha acogido a estas medidas. Ciudades como San Francisco o París, con la llamada Ley Alur (2015), han regulado sus alquileres, pero el ejemplo berlinés es especialmente relevante. Es el país de UE con mayor número de habitantes viviendo de alquiler (48,6%) según el Banco de España. 

En la capital germana, a pesar de haberse ratificado en la congelación del alquiler por cinco años, se ha podido contrastar cómo surgían alternativas para interpretar cada fleco posible de la ley. Desde realizar ciertas reformas en el inmueble para quedar exentos de aplicarla, a alquilar facilidades de la vivienda como la plaza de garaje o los trasteros a precios desorbitados, o el temido auge del mercado negro. A ello hay que sumar la disminución de la oferta. Han descendido un 40% de los permisos nuevos de construcción. Se empieza a evidenciar que los propietarios alemanes retiran del alquiler sus inmuebles.

¿Por qué la limitación del precio del alquiler no debería ser el único foco del debate?

La ineficiencia reside en el concepto en sí. El precio no es un indicador a batir. El debate que se debiera proponer pasa por tratar de favorecer que los ciudadanos que quieran vivir de alquiler dispongan de las alternativas necesarias para poder hacerlo. “El tratamiento de la cuestión está enfocado a hacer una caricatura de los propietarios como entes avariciosos que suben los precios para perjudicar al inquilino. Existe también un público representativo que es arrendador y arrendatario a la vez que debe estar en una situación de incertidumbre importante. Hay que favorecer una responsabilidad que describa con precisión la situación y no atomizar el mercado para enfrentar a los participantes”, declara Javier Millán, CMO de Avalisto.

En este sentido, aumentar la oferta de la vivienda, tanto libre, como de alquileres sociales para los ciudadanos, se postula como una solución más coherente y saludable para con el largo plazo. Existe un ejemplo muy representativo en el sudeste de Madrid. A medida que el alquiler en la almendra central se ha ido enfriando al encontrar topes, los inquilinos han ido centrando sus búsquedas en la periferia. El Ensanche de Vallecas ha visto se disparaba el precio por metro cuadrado hasta más de 11€. Sin embargo, escasos kilómetros de este barrio se encuentra el proyecto urbanístico de Los Berrocales. Parado durante años, habría ayudado a sostener este aumento de la demanda para que el incremento de los precios no se concentrase en estos puntos.

Fuente: Idealista

Entonces, ¿qué se puede esperar del aumento de precios?

Como toda medida, requerirá tiempo y datos poder analizar sus efectos concretos en la economía de las familias. No obstante, las experiencias cercanas no esbozan unos resultados equilibrados. Si aquellas personas que poseen una vivienda deciden dejar de alquilarla o venderla, será una opción menos que exista en el mercado. Por mucho que se haya fijado un determinado precio, el resultado será el de una parte arrendataria que quiera y no pueda encontrar vivienda y una parte arrendadora que deje de valorar como buena la opción del alquiler. Y este sí es un “precio” que no sería bueno tener que valorar.

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