¿Puedo tener una mascota si vivo en un piso de alquiler?

No existe una ley explícita que prohíba la tenencia de una mascota en un piso de alquiler. La decisión queda bajo la responsabilidad de las partes.

Surge la cuestión acerca de la posibilidad de tener o no una mascota en un piso de alquiler. Es un problema que viene afectando tanto a inquilinos como propietarios. Especialmente en los últimos años, en los que se viene registrando un gasto del 40% en mascotas desde el pasado 2008. Este dato supuso las cifras más bajas con motivo del estallido de la burbuja. Una media de 102 euros per cápita que arroja una diferencia del 34% con la pasada fecha.

Si bien la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) explica las vías de actuación de las partes para la tenencia o no de animales, existe un desconocimiento general sobre la temática.

¿Qué dice la ley sobre la tenencia de una mascota en un piso de alquiler?

Una explicación rápida y sencilla es que ninguna ley prohíbe la tenencia de una mascota en un piso de alquiler. Las cuestiones que abordan esta temática las recoge la Ley de Arrendamientos Urbanos en sus artículos 4 y 27.

De acuerdo con el artículo 4.2.: “Los arrendamientos de la vivienda se regirán por los pactos, clausulas y condiciones determinados por la voluntad de los implicados”. Es decir, introducir una mascota en un piso de alquiler es una tema que tanto inquilino como propietario deben pactar antes de firmar el acuerdo. Cuidando de especificar las condiciones sobre la materia en las clausulas del contrato.

Si eres propietario, tienes pleno derecho de prohibir la entrada de mascotas en el inmueble. Así como,  los inquilinos tienen la posibilidad de vivir con su mascota en el piso de alquiler si en el contrato nose especifica lo contrario. Siempre y cuando, la convivencia con la mascota sea sana y adecuada.

¿Qué pasa si tu inquilino vive con su mascota en el piso de alquiler sin tu consentimiento?

No obstante, se pueden encontrar casos en los que el contrato especifica la prohibición de tenencia de animales y el inquilino convive con su mascota. Ante esta situación, el propietario queda amparado por el artículo 27.1 LAU. Más concretamente, ante el incumplimiento de una de las partes pactadas, el arrendador tiene pleno derecho de rescindir el contrato.

Por otro lado, se puede dar la situación de que tanto inquilino como propietario estén de acuerdo en la presencia de la mascota en el piso de alquiler. No obstante, existe la posibilidad de que suponga un problema para la comunidad de vecinos. Cada vez más, dentro de los estatutos de las comunidades de vecinos, se encuentran regulados los apartados sobre la tenencia de animales. Especialmente si se tratan de perros de gran tamaño o diferentes aves. Destrozos, ruidos e insalubridad suelen ser los aspectos que motivan a los vecinos a mostrarse en contra de la presencia de animales. Por lo que el inquilino deberá tener cuidado del comportamiento de su “compañero”, especialmente en las zonas comunes.

El artículo 27.2 LAU abarca este último caso en el apartado D y E.: “El arrendador podrá resolver de pleno derecho el contrato con motivo de la realización de daños causados dolosamente en la finca o de obras no consentidas por el arrendador cuando el consentimiento de éste sea necesario” o “cuando en la vivienda tengan lugar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”.

¿Cómo actúan las partes ante estas situaciones?

La tenencia de una mascota en un piso de alquiler se lleva a cabo mediante el acuerdo tácito de inquilinos y propietarios. Existe un miedo extendido entre los inquilinos que poseen un animal como acompañante a perder su vivienda. Sin embargo, solo un 0,01% de los propietarios que permiten mascotas en sus alquileres acaban reclamando en caso de conflicto.

En las diferentes plataformas de alquileres existen filtros para poder diferenciar los pisos en los que se admiten mascotas. Una herramienta de gran utilidad para los inquilinos más fieles a sus acompañantes de otra especie. Aunque no es obligatorio la contratación de un seguro, es muy aconsejable contar con el respaldo de uno para los posibles conflictos que puede genera una mascota. No solo en el de alquiler, también en la vida diaria del animal. Hay que tener en cuenta que no todos los problemas que puede ocasionar un perro de gran tamaño tienen lugar en el hogar.

Pero, volviendo a materia de alquileres, un seguro de mascota supone una ventaja para el inquilino. Ya que deberá hacerse cargo de todos los gastos y responsabilidades que ocasione su mascota en el alquiler. Además, el propietario, tendrá derecho a quedarse con la fianza si el animal ha cometido algún destrozo. Esto es debido a que no se ha mantenido la vivienda en buenas condiciones, como al inicio del alquiler.

Permitir mascotas en el alquiler puede suponer también una ventaja para el propietario. De esta manera accede a un nicho de mercado diferenciador del resto de alquileres. Pocos son los contratos en los que se permiten animales de compañía. Así, ceder en este asunto podría suponer una avalancha de demanda para el arrendador.

Antes que nada piensa en tu mascota

Por parte de los inquilinos, es de obligado cumplimiento estudiar y reflexionar acerca de la tenencia de una mascota. Si bien un animal de compañía supone una clara mejora de la vida anímica de las personas, también representa una responsabilidad. No se trata de un objeto o un producto, un animal es una vida de la que se debe cuidar para que ellos cuiden de nosotros. Ser conscientes de nuestra forma de vida (disponibilidad, recursos económicos, trabajo, etc.) a la hora de decidir adoptar una mascota es de vital importancia.

De acuerdo con las encuestas registradas por la Fundación Affinity, un 45% de las familias españolas con hijos de edades comprendidas entre 3 y 13 años plantean comprar o adoptar una mascota como regalo para sus hijos. Un 71% lo considera un buen regalo de Navidad. Se calcula que, en España, se llegan a abandonar aproximadamente 600.000 animales al año, de los cuales, 300.000 son domésticos. La cifra más elevada de toda la Unión Europea.

La mejor herramienta con la que cuenta un inquilino para poder acceder a un piso de alquiler con su mascota es la responsabilidad y conciencia sobre la vivienda del propietario. Una convivencia sana encaminada al mantenimiento de un hogar acompañado de sus “compañeros”. Para el propietario supone un elemento diferenciador respecto al resto de alquileres. Además de ser un paso adelante hacia un alquiler ideal, seguro y responsable.

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