Preocupaciones de los inquilinos: ¿Qué es el coliving?

Los inquilinos se enfrentan a numerosas dificultades para afrontar el alquiler, especialmente los jóvenes. ¿Qué es el coliving y cómo se plantea como la solucióna  algunas de las problematicas del arrendatario?

El 22% de la población en España vive en régimen de alquiler. El precio de la renta continúa subiendo desde el año 2017. Si bien, se empieza a observar agotamiento del sector, especialmente en Barcelona, donde los precios se acercan a su techo y presentan mínimas variaciones anuales de entre el 1% y 2%. Madrid, por el momento, se espera que aún tenga algo más de margen, aunque empieza a arrojar sus primeros síntomas de estancamiento. El precio del alquiler es el principal problema al que se enfrentan los inquilinos en España. Una nueva forma de compartir vivienda comienza a extenderse por el territorio para solventaresta problemática. Descubre qué es el coliving y cómo puede ser una forma de alquiler asequible.

Precios elevados y una situación laboral precaria

En el mes de diciembre de 2019, el alquiler cerró su precio medio con la cifra de 1.221 €. La tasa de esfuerzo de la población alcanza el 40%. Cabe destacar que la tasa de desempleo finalizó octubre del último año en un 14,2%. Hay un umbral de pobreza desde el 2017 del 26,1%. Aproximadamente, doce millones de personas se encuentran en situación de pobreza en España. El salario medio bruto, se sitúo en año 2017, en 23.645,50 €, creciendo un 2,1% desde el 2016. No obstante, el salario más habitual se coloca en los 17.482 €. Por otro lado, el 26,1% de las veces, el salario es inferior al registrado por los datos mencionados.

Quienes más sufren las consecuencias de la situación son los jóvenes de entre 18 y 34 años. Un 54,6% viven emancipados  en estado de alquiler y un 33% son dependientes económicamente. Entre los más jóvenes (18 a 24) la tendencia es vivir con los padres y según avanza la franja de edad, en pareja. Dos de cada tres personas mayores de 30 años continúan viviendo con sus padres. España presenta el índice de edad más tardía de emancipación respecto a Europa, a lo cual se debe una situación laboral precaria, el estado del sector inmobiliario y de alquiler, una larga etapa formativa y estrechos vínculos familiares. Así, encontramos que el 25% de los jóvenes en alquiler viven en pareja, un 8% comparten piso y el 6% viven solos.

Ocho de cada diez jóvenes afirman no estar conformes con su vivienda. El 40% trabaja pero tiene dificultades para permitirse el pago de las rentas y solo un 6% se encuentran bien con su situación actual. También, existe una gran mayoría que aún desconocen qué es el coliving y cómo puede ayudarles a afrontar el pago del alquiler.

Los jóvenes son los principales afectados

En cuanto a sus preferencias, cuatro de cada diez eligen vivir en un piso, el 22% en un apartamento y el 14% en un chalet. El 84% tienen en mente adquirir una propiedad a largo plazo en la que se busca una media de 106 metros cuadrados, tres habitaciones y dos baños en la zona periférica de las ciudades.

Su principal inconveniente a la hora de comprar una vivienda frente alquilarla es la dificultad encontrada en abonar la entrada. Con motivo de la última Ley Hipotecaria, los bancos presentan un control más exhaustivo de los créditos concedidos, los cuales se han encarecido en los últimos años. Los estudios de solvencia se realizan de manera más precisa y completa, abarcando los ingresos actúales y futuros, la jubilación, propiedades y ahorros además de gastos fijos y compromisos agendados. Con la nueva norma, los bancos asumen más costes en la concesión de hipotecas y por tanto los requisitos han aumentado, al igual que el precio de los créditos. La firma de hipotecas cayó un 31,6% en septiembre.

De esta manera, el 70% de los jóvenes necesitan de ayudas familiares para poder abonar la entrada de una casa. El 39% dispone de 20.000 € ahorrados mientras un 61% no pueden plantearse adquirir una casa a pesar de tener capacidad de ahorro. Frente ambos, un 20% no dispone de capacidad de ahorro.

¿Qué depara el 2020?

En lo referente al alquiler, la demanda continúa creciendo mientras la oferta empieza a agotarse y los precios a encarecerse. Desde las declaraciones de las empresas del sector, se propone ampliar el parque de viviendas a fin de mejorar la situación. Así, entre las propuestas del nuevo gobierno se incluye aumentar el número de viviendas de alquiler social. Numerosos fondos, socimis y promotores se han visto interesados.

No obstante, la incertidumbre inunda la toma de decisiones ante la actual normativa del alquiler, que genera inseguridad entre los propietarios. La Ley Hipotecaria frena la adquisición de viviendas y hace que los fondos vendan sus propiedades ante el miedo de una nueva burbuja. Otra de las medidas que plantea dudas, es la imposición de un precio fijo del alquiler, medida que se ha tomado en Estados Unidos, Canadá y Alemania. Si bien se observaron mejoras a corto plazo, en el medio y largo plazo trajo consecuencias por las que Alemania acabó eliminando la medida al aumentar la economía sumergida y el mercado negro de alquileres.

Falta más vivienda y seguridad para ambas partes

La medida que genera más preocupación es la implantación de nuevos criterios para clasificar “los grandes tenedores de inmuebles” y las “viviendas vacías”. Se concibe esta propuesta como una medida para adquirir parte de la cartera de viviendas de los fondos, que se emplearía para alquileres sociales. Sin embargo, cabe destacar que solo un 5% de los alquileres en España pertenecen a fondos y socimis, frente a un 95% de particulares. Desde el sector, se considera la medida un riesgo para los particulares más que para las empresas. Son los primeros quienes suelen soportar la mayor carga de los conflictos surgidos en la vida de los alquileres. Tienen que abarcar más necesidades cortoplacistas que les llevan a tomar decisiones con menos margen de maniobra.

Desde los informes del sector, se aboga por un alquiler profesional. Los grandes propietarios no suelen tener interés por romper el mercado del alquiler y apuestan por una baja rotación de inquilinos. Algunas corrientes piden una modificación de la ley que mejore la defensa y capacidad de actuación del propietario para aumentar la seguridad de los mismos y poder descender los precios. Si bien, el principal objetivo sigue siendo aumentar la parcela de viviendas de alquiler.

Por el momento, la actuación mixta de la iniciativa privada y pública con el objetivo de ampliar la cartera de viviendas sociales y el aumento de la oferta se ve frenada hasta la completa instalación del nuevo gobierno.

¿Qué es el coliving?

Recientemente se ha buscado implantar en España la corriente del coliving dentro del sector del alquiler. Esta nueva tendencia, nacida en Silicon Valley, plantea la posibilidad de un alquiler que combine la vivienda con la actividad profesional.

Consiste en alquilar un espacio de trabajo a compartir entre inquilinos profesionales de su materia, empleándolo como hogar de residencia y como zona de trabajo. Se presenta como una opción de interés una vez finalizada la residencia de estudiantes y como propuesta para el aumento de star-ups.

Este tipo de alquiler traería consigo una serie de ventajas diferenciales frente al alquiler tradicional. El precio sería equiparable al ya conocido. Sin embargo, dentro de la renta se incluirían una serie de servicios mínimos para considerarse un alquiler de estas características. No se apostaría tanto por infraestructuras como cocina y electrodomésticos (si bien, siempre sería adaptable a los requerimientos de los inquilinos) sino por superficie y añadidos encaminados a la vida social y profesional. Servicios de gimnasio, espacios abiertos, mobiliario básico, conexión a internet, TV de pago, abastecimiento energético, cocina privada y común, servicio de limpieza y asistencia y seguridad 24 horas serían obligatorios a cambio de dedicar ese espacio al coworking y emplearlo como alquiler de corta estancia.

La gran mayoría de los servicios mencionados suponen una media de 300 euros extra, en Madrid y Barcelona y fuera del precio del alquiler tradicional. El coliving los ofrece dentro de su renta habitual.

¿Quiénes saben qué es el coliving?

La mayoría de los inquilinos que viven en coliving presentan una edad de entre 25 y 35 años. Se observa una actitud conservadora frente al fenómeno a medida que aumenta la franja de edad y predomina la preferencia por la vida en pareja. Es entre los más jóvenes (18 a 24 años) donde se concibe la idea con más entusiasmo. Se espera, que este tipo de alquiler comience a ampliar sus fronteras con la siguiente generación de nativos digitales. Esto, sumado a unas características de servicio más exigentes para los propietarios, contribuye a la poca extensión del modelo por el momento.

Actualmente, la vertiente atrae las miradas de las empresas del sector, las cuales se mantienen cautelosas a la espera de una regulación de la actividad que aún no ha llegado a España.

Entradas relacionadas

Share This